miércoles, 13 de septiembre de 2017

UNA HISTORIA DE LUJO...

¡QUÉ LINDO ES ESCUCHAR LO QUE NUESTRA QUERIDA "MALALA" PUEDE CONTARNOS!

¡CUÁNTO APRENDEMOS!

Y a la vez, cuánto valoramos lo que tenemos, cuánto de positivo le encontramos  a nuestras costumbres, más allá de lo mucho que tenemos por MEJORAR...
Es que no podemos entender que en otras culturas, tanta gente se vea coartada en sus DERECHOS ELEMENTALES.

Para que puedas realizar la tarea de LITERATURA comparto con ustedes, en esta publicación, las primeras páginas del libro, donde nuestra HEROÍNA se presenta.

Malala, de niña.
Soy Malala, una niña como cualquier otra... aunque tengo algunos talentos especiales.
Tengo articulaciones dobles y puedo chasquear las articulaciones  de los dedos de las manos y de los pies cuando quiera (y me encanta la cara que pone la gente cuando lo hago). Puedo ganar un pulso a alguien que me dobla en edad. Me encantan los cupcakes, pero no lo caramelos. No creo que el chocolate negro merezca ser llamado chocolate. Odio las berenjenas y los pimientos verdes, pero adoro la pizza.  Creo que Bella, de CREPÚSCULO, es demasiado voluble y no entiendo porqué elige  al aburrido de Edward. Como decimos mis amigas de Pakistán y yo, es un "muermo".
Malala y su hermano, ¿quién gana?
No me gustan las joyas y pintarme, tampoco soy lo que podrías llamar muy femenina. Sin embargo, mi color favorito  es el rosa y reconozco  que me paso mucho tiempo  delante del espejo probando peinados. Cuando era más pequeña, intentaba aclararme la piel con miel, agua de rosas y leche de búfala (cuando echas leche en la cara. huele muy mal).
Afirmo que cuando abres la mochila de un chico, siempre está desordenada, y si miras su uniforme, siempre está sucio. Esto no es una opinión. Simplemente es un hecho.
Soy pashtún, miembro de una orgullosa tribu repartida entre Afganistán y Pakistán. Mi padre Ziauddin, y mi madre, Toor Pecai, son de aldeas de las montañas, pero cuando se casaron se fueron a vivir a Mingora, la ciudad más grande del valle de Swuat, que está al noroeste de Pakistán, donde yo  nací. Swat era conocido por su belleza y venían turistas de todo el mundo  para ver sus altas montañas, sus verdes colinas y sus ríos de agua cristalina. 
Me pusieron Malala por la gran heroína pashtún MALALAI, cuyo valor fue un ejemplo para todos sus compatriotas. 
Pero yo no creo en la lucha, aunque mi hermano mayor, Kushal, no para de provocarme. Yo no me peleo con él. Más bien es él, el que pelea conmigo. (...)
Mi hermano menor de diez años, Atal, me incordia menos y es muy bueno recogiendo la pelota de cricket cuando se sale del campo.  Pero a veces, él crea sus propias reglas.
(...)

En nuestro hogar en Pakistán, los tres solíamos correr como una conejera por las callejuelas próximas a nuestra casa; jugábamos al "corre que te pillo",  a otro juego  que se llamaba "mango-mango", a una rayuela que llamábamos "chindakh"(que significa rana) y a los policías y ladrones. A veces llamábamos al timbre de la casa de alguien  y después corríamos a escondernos. Pero nuestro juego favorito era el cricket. Jugábamos al cricket día  y noche en la callejuela  que había al lado de nuestra casa o en nuestra azotea, que era plana. Si no podíamos permitirnos una pelota de verdad, la hacíamos con un calcetín viejo relleno de desperdicios y con tiza dibujábamos las metas en la pared.
(...)

Malala premiada en su escuela.
Cuando no estaba de humor para aguantar a mis hermanos y sus forma inmaduras y daba dos  golpecitos en la pared que separaba nuestra casa de la de Safina. Ése era nuestro código. Ella respondía con otros dos golpecitos. Entonces retiraba un ladrillo y por el hueco que dejaba  entre la dos casas podíamos susurrar. A veces, una de nosotras visitaba a la otra, en su casa y veíamos en la televisión, nuestro programa favorito. O trabajábamos en las pequeñas muñecas que estábamos haciendo con cerillas y restos de tela para una casita de muñecas de cartón. 
Safina había sido mi compañera de juegos desde que yo tenía ocho años...

                        y...  continúará... 

¡EN CLASE!

QUEDA MUCHA HISTORIA POR CONTAR...

                     ¿QUÉ OPINÁS?

                               ¿TE GUSTÓ?
Mirá detenidamente: qué contó Malala sobre ella misma, luego pensá qué podrías narrar sobre VOS MISMO.
Fijate, que hasta nos cuenta cuáles son sus ideas sobre ésto o aquello. ¡Y es genial!... porque podemos conocerla muchísimo. 


martes, 16 de mayo de 2017

Compartimos...


Un brevísimo fragmento de una novela, ¡que nos encanta!



Y... más aún en esta ocasión en que ANA, enfrenta al fantasma  y se dispone a preparar una EXQUISITEZ suiza...

DÍA 10
     Afuera estaba fresco. La casa parecía más grande y deshabitada. Necesitaba hablar con alguien que me contestara, alguien que me hiciera sentir acompañada. Puse la pava para hacer un café... Y se me ocurrió que era un día especial para comer algo rico, hacerme unos mimos. 
     La tía Dorotea solía hacer unos postres suizos  que me encantaban. Seguro que tendría un recetario guardado por algún lugar.
     En el cajón de la mesa de la cocina había visto una libreta. (...) La encontré. En la portada decía "RECETAS". ¡Perfecto!


     Abrí, dispuesta a elegir, pero no entendí ni una palabra. Me di cuenta de que estaban escritas en alemán. ¡Qué vieja fanática! ¿Por qué esa manía conservadora? 
     Como si el gusto por la comida tuviera algo que ver con el idioma. Estoy segura de que pensaba  que una manzana no tenía el mismo sabor  que una APFEL. ¡Si son exactamente la misma cosa!
     Ahora yo tenía unas ganas tremendas de comerme una torta y no había forma de hacerla... A menos que alguien entendiera alemán... Ni Stravinsky, ni Greenaway, claro... ¿Quién más en la casa me podría ayudar? En ese momento se me ocurrió. Una idea temeraria iluminó la tarde bastante gris. ¡La tía DOROTEA! Ninguna otra persona podría hacerlo mejor (...)

     Me dispuse a llamarla. La única cuestión por resolver era la manera de comunicarme. Pero eso se definiría sobre la marcha, pensé.


(...) Me acerqué al reloj suizo y dije:

-Tía Dorotea, necesito que me ayudes.

Nada. El tictac del reloj retumbando contra el techo.

-Sé perfectamente que me está escuchando, ¡salí!- dije en voz un poco más alta.

Ni viento, ni soplido.

-Tiítaquerida, por favor, ¿me podés ayudar?- 

Esperé un rato, con la mirada fija en el reloj.

-Mirá, tía Dorotea: me parece bien lo del secreto, pero, ¿por qué entre nosotras? Somos grandes y nos conocemos. Ya pisaste el palito varias veces. Ya me di cuenta de que estás y  también de cómo... Digamos, de una manera...poco consistente, para ser sutiles...

Hice una breve pausa.

-¡No seas hipócrita! ¡ya sé que estás escondida en ese reloj! ¡¡AYUDAME!!- grité repentinamente, de  manera bastate poco diplomática. 

Me arrepentí enseguida. ¿Qué tal si los fantasmas también tenían miedo de las personas?¿Y si le daba vergüenza o miedo salir a plena luz del día? 

Hice un último intento...

Y... EL RESTO YA SE SABE...

CUCHARA VA... CUCHARA VIENE...

 ANA, LOGRÓ COMUNICARSE CON SU YA QUERIDO FANTASMA, 
¡Y PREPARAR UNA EXQUISITEZ!


Me encanta el modo en el que ANA se dirige al FANTASMA... 
No sé si en su lugar me animaría...

Y vos, ¿Qué pensás?





sábado, 8 de abril de 2017

¡BIENVENIDOS!



¡HOLA!

 En este espacio nos encontraremos diariamente para publicar y comentar sobre literatura.
El contenido de lo que circule será en gran medida...

¡RESPONSABILIDAD TUYA!

Así que,  ¡DEJÁ DE DESCANSAR!


 Y a hacer de éste, un espacio atractivo,
¡INTERESANTE!

¡MANOS A LA OBRA!